Un restaurante particular que os
recomiendo aquí en Barcelona se llama Cervecería Catalana. La estación de metro
más cerca es Diagonal, y desde la salida se camina por Rambla de Cataluña y al
llegar a Calle de Mallorca gira a la derecha y continuar hasta que llegáis al
número 236.
A menudo tiene que esperar hasta una hora
y media para una mesa porque no se puede hacer una reserva, pero vale la pena.
Durante su espera, se puede disfrutar de una copa del vino de la casa - ¡es
riquísimo! La decoración es muy simple, porque el centro de atención es la
comida, y con razón.
Cuando se está sentado, la comida viene
muy pronto y es súper rico. La carne es suculenta, la salsa de brava tiene la
mezcla perfecta de cremosidad y picante y las verduras están frescas y jugosas.
¡Y los postres! El helado macadamia es muy rico y la tarta de chocolate es tan
sabrosa que siente casi pecaminoso.
El encanto de Cervecería Catalana yace en
su comida. Siempre está llena de gente extranjera y local, pero lo que todos
tienen en común es la pasión para la cocina española.
En pocas palabras, solo puedo decir que es
un lugar que no se puede perder para alguien que se considera un sibarita o
quien querría ampliar sus horizontes culinarios.

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